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jueves, 16 de julio de 2015

Verano creativo III

 
Por lo general, lo más importante que se les recomienda a los niños para el verano, es la lectura, pero, ¿qué momento encuentran entre juegos, baños, etc. para dedicarse  tranquilamente a la lectura? Prácticamente, ninguno. De ahí mis estrategias para hacerles, a un tiempo,  escribir, leer y revisar ortografía.
La estrategia de hoy la llamo Poemitas al viento.
POEMITAS AL VIENTO
Consiste en lo siguiente.
1º. Yo escribo un sencillo pareado. Por ejemplo.
Que una y que dos
la luna y el sol
2º. Hago bastantes copias en etiquetas como las que dije en el capítulo anterior.
3º. Reúno a los niños y les digo que preparen un boli que nos vamos a jugar a la playa o a cualquier otro lugar; jardín, plaza, etc.
4º. Una vez allí les reparto etiquetas con el versito y les digo que  traten de añadir otro tal y como se les ocurra, repitiendo, que una y que dos.
5º. Transcurrido un tiempo razonable para que piensen y escriban, les indico que las doblen bien  y que, cuando yo cuente hasta tres, las arrojen para arriba y que  cojan, cada uno las que pueda.
6º. A continuación tienen que ir leyendo en voz alta las que hayan cogido y señalando si creen que hay  alguna falta de ortografía.
7º. Vuelven a escribir en las etiquetas recogidas y repetimos el procedimiento.
Pueden resultar cosas tan  divertidas como las siguientes.

Que una y que dos
La luna y el sol.
Que una y que dos,
mi padre toca el tambor. 
Que una y que dos,
como con un tenedor.
Que una y que dos,
mi madre usa gafas de sol.
Que una y que dos,
me gusta parecer un gran señor.
etc. etc.
 
La poesía es una estrategia  muy estimulante para los niños, ya que, sin reglas de ningún tipo, se pueden expresar de forma divertida y, sobre todo, lúdica
Algunos ejemplos:
          1
Pepito Rotulador
No quiere dibujar
Porque dice
Que el rotula
Lo quiere para bailar.



          2
Tengo un perrito
Llamado Manuel,
Lo lavo, lo peino
Y le doy de comer.

                
3
Ya viene los reyes,
ya van a llegar
y mucho regalos

me van a dejar

domingo, 12 de julio de 2015

Verano Creativo II

VALORES POR EL PASEO


Una sencilla estrategia que llevo a cabo con mis nietos y sus amigos para motivarlos a escribir y concienciar valores.
Consiste en escribir en una especie de etiquetas que le preparo de distintos colores.
Nos vamos al paseo y les propongo que en cada una de ellas escriban un consejo que darían a pequeños y mayores.
Una vez que los han escrito los leemos y decidimos dónde colocarlos: en los bancos del paseo, en las farolas, en los poyetes, etc.
Lo pasan de miedo  porque después nos dedicamos a observar  quiénes lo leen y qué hacen.
Os inserto algunos ejemplos.


La creatividad no consiste en trabajar más sino trabajar de otra manera que  conecte   con los intereses de los niños y en este caso, el juego es el método.



lunes, 13 de enero de 2014

jueves, 19 de abril de 2012

Hojas de reclamaciones



OBJETIVOS:
Detectar posibles problemas entre alumnos, así como entre alumnos y profesor. Promover de forma creativa la lecto-escritura.

Entiendo que el tema de la lectura nos preocupe tanto a todos, pero debemos tener en cuenta que, en gran parte, este afán por leer, es algo innato, si bien favorece mucho el ambiente y la motivación que no está al alcance de todos.

No obstante, hay niños/as que son incapaces de coger un libro y leer, pero yo os pregunto: ¿Cuál es la finalidad, el objetivo primordial de la lectura? Por supuesto la comprensión de mensajes, base de la comunicación y el entendimiento.
Esta comprensión lectora no depende, para nada, de que los alumnos devoren libros, sino, ante todo, de  que comprendan.

Me diréis, ¿y cómo llegan a comprender si no leen? En las estrategias que os voy a proponer, como en otras muchas,  los niños tienen que leer, pero ni son demasiados conscientes de ello, ni deben manejar gran número de libros, ni de complicados textos. Lo que sí deben –repito- es entender mensajes, frases, textos breves, etc. 

La estrategia  que me ha dado muy buenos resultados, ha ido, pues, en línea con la práctica de un ejercicio interior, ya que, al escribir, al tener que comunicar algo, se verán forzados a pensar  qué quieren decir  y cómo lo  quieren decir.

Por otra parte el temas como el acoso, envidia, recelos, etc.que no siempre son conocidos y que tanto pueden entorpecer el aprendizaje,   pueden saltar a la luz con las consecuentes y positivas conclusiones

PROCEDIMIENTO:
Se trata de algo muy simple: Colocar sobre la mesa del profesor/a, de forma que pueda estar vigilada por éste, una simple carpeta.
El maestro/a explicará la finalidad de dicha carpeta.  En estas carpeta podéis dejar todas aquellas cosas de las que deseéis reclamar, referentes, tanto a los compañeros, como al funcionamiento del aula, así como también a problemas que tengáis con alumnos del Centro y por supuesto las quejas que tengáis sobre el profesor/a. Podéis poner el nombre o hacerlo de forma anónima. Cada semana tendremos un tiempo para que yo vaya leyendo en voz alta cada una de las hojas y entre todos comprobaremos si son reclamaciones justas y cómo se pueden solucionar. Recordad la importancia de escribir claro y cuidando la ortografía. Y, por supuesto, nadie puede tomarse la libertad de leer lo que escriban los demás.

 Llegado el día señalado, el maestro/a irá leyendo las “reclamaciones” que considere más relevantes, primero y, entre todos, se buscarán las soluciones posibles. Los alumnos protagonistas que lo deseen podrán exponer ante todos y clarificar el objetivo de sus quejas

Hay que insistirles en algo que puede ser fundamental: Escribir de forma anónima.

Por experiencia puedo aseguraros que he podido solucionar grandes problemas en el aula con el sencillo procedimiento que os propongo.
Ánimo y hacer del aula un lugar para vivir y compartir.



domingo, 11 de abril de 2010

ESTRATEGIA PARA LA LECTURA - I -

DÍA DEL LIBRO 



Yo creo que no sería preciso de un día especial para que todos nos hiciéramos conscientes de la importancia de los libros, ya que en ellos podemos encontrar siempre todo lo que precisamos para andar por la vida felices y de cara al mundo que nos rodea.


Pero, en fin, sea bienvenido el invento y aprovechémoslo para buscar fórmulas cercanas y prácticas al mundo de nuestros alumnos, tan poco aficionados, la mayoría, a leer, algo que nos debería inducir a la reflexión acerca de las causas.


Mis largos años en las aulas, siempre buscando y creando para hacer de la enseñanza una experiencia lúdica, formativa y creativa, me han llevado a retos de todo tipo.


Hoy, por si es útil para alguien, resumo, una experiencia de lecto-escritura, que no será la única pero si la primera.


MINICUENTOS

DOS PORTADAS


     

EL PATITO COJO

EL BAUTIZO DE RAMÓN

Con frecuencia suelo decir, y es absoluta verdad, que es mucho más lo que he aprendido de los niños/as que lo que puedo haberles enseñado.


Así, en una ocasión, con Segundo de Primaria, me esforzaba por enseñarles. No sólo a leer sino también a escribir cuentos. Un día, una alumna, mi querida Eva Lara, hoy madre de dos preciosos hijos, se llegó a mi mesa con un cuento que había escrito.


-Mira, seño, he escrito un cuento muy chico para llevarlo en el bolsillo.


Efectivamente, se trataba de un formato, inventado por ella, algo más grande que una caja de cerillas. Constaba de varias hojitas grapadas con una portada de cartulina. En cada pequeña página incluía texto de una o dos frases e ilustración.


Y a mí se me ocurrió sugerirles a todos la idea de formar un Minibiblioteca con una colección de Minicuentos.


Para ello seguí la siguiente estrategia:


- Repartí hojas folios en tamaño octavilla, más dos en cartulina para las portadas.


- Empecé por decirles que lo primero era crear un índice de posibles títulos que a ellos les gustaría encontrar en los libros. Rn la pizarra iba escribiendo todos y cada uno de los títulos que me sugerían y que fueron muchos más de los que yo pudiera haber imaginado.


- A continuación les indiqué que cada uno copiara los que más les gustaran, a fin de tenerlos presentes en la actividad que íbamos a hacer.


- Después dividí la pizarra en tres partes con las siguientes preguntas y con uno de los títulos elegido por ellos. Les expliqué que cada una de aquellas tres partes podíamos considerarlas páginas de un sencillo cuento.


- Y escribí:


- 1ª Página: ¿Cómo empieza? (Tenían que con dos o tres frases, escribir el principio del cuento. Por ejemplo: Luisa salíó de su casa, camino de la escuela. )


- 2ª Página: ¿Qué pasa? (De igual forma tenían que escribir algo que sucediera. Por ejemplo: A la vuelta de una esquina se encontró con un gamberro que le quería pegar.)


- 3ª Página: ¿Cómo termina? (Por ejemplo: Un amigo suyo que los vio le ayudó y junto, corriendo, llegaron a la escuela.)


Por supuesto, el ejemplo es muy elemental pero, para empezar, es una forma de liberar a los alumnos/as de textos complicados, con faltas de ortografía, etc. Sucedió, y ahí radica el valor pedagógico de esta experiencia, que poco a poco fueron ampliando y perfeccionando hasta llegar a escribir cuentos e historias largas de todo tipo.


Y es que lo principal no está en trabajar la lectura a golpe de libros más libros que la mayoría de las veces, desganados y aburridos, leen, forzados por padres y maestros, sin interés, sin ilusión alguna y lo que es peor de todo, sin comprender.


Vale mucho más una frase o dos leídas a gusto, comprendidas e interiorizadas que el mejor de los libros si no significa nada para el alumno/a.


A base de Minicuentos, llegamos a tener más de doscientos títulos que guardábamos en una gran caja. Los alumnos iban y venían, sin cesar, en su deseo de leerlos todos e incluso de copiar algunos.


Y, por supuesto, nada más empezar, ellos mismos alargaron y alargaron con más hojas, más contenido y más ilustraciones.


Cuando llevaban un tiempo y comprendí que empezaban a cansarse, cambié de estrategia pero esa ya lo dejo para otro día.

Algunos ejemplos de Minicuentos.

TÍTULO:EL COCHE SOLO




Un coche iba solo por la carretera.



     Se encontró con uno rojo y otro verde
y se hicieron amigos.


Así se formó una caravana y dueron felices.

 Muchos ejemplos podrían ilustrar esta entrada, pero creo que es suficiente para que tú, maestro, maestra, hagas algo más que mandar leer,  porque este imperativo no es válido para la lectura. Mejor, dí: Vamos a escribir y leer