lunes, 13 de febrero de 2012

Más sobre problemas




PROBLEMAS DE PLÁSTICAS

(De mi obra, Buenas ideas para un Curriculum Creativo)


Sí, y no creas que me he equivocado y he querido decir prácticos. Son plásticas porque parten de una actividad eminentemente plástica y creativa.

Conlleva - te lo explico paso por paso - las siguientes fases:

Primera fase:

Hay que hacer fotocopias de un conjunto de monedas de distinto valor y variando en algo su posición, cada cierto número de fotocopias, a fin de que salgan variadas, aunque, eso sí, siempre con las mismas monedas.

Segunda fase:

Se reparten las fotocopias en clase de plásticas. Se les dice que las miren detenidamente y en todas las posiciones, hasta ver en ellas la posibilidad de crear algo, a partir de lo que les sugiera en un primer momento el conjunto de monedas fotocopiadas y, por supuesto, añadiendo los trazos que sean necesarios hasta completar la idea de representar algo concreto: animales, personas, plantas, etc.

Tercera fase:

Una vez logrado el dibujo, y ya en clase de Matemáticas, se les sugiere que, a la vista de lo que hayan obtenido, redacten un problema, teniendo en cuenta el valor de las monedas fotocopiadas que indicarán con flechas, al fin de que, claramente, queden identificadas.

Cuarta fase:

Una vez conseguida una buena colección de dibujos y problemas, podemos pasar a una puesta en común para seleccionar, por votación, los que a juicio de la mayoría, resulten más originales.

Con ellos podemos proporcionar a los alumnos/as de la clase un interesante material de apoyo.

Ejemplo:

 Supongamos un conjunto de monedas fotocopiadas (al colocarlas en la fotocopiadora podemos buscar aproximación a ciertas formas) que, con unos trazos añadidos pueda resultar un racimo de uvas. El problema que se podría redactar sería el siguiente: Averiguar cuánto pueden costar una docena de racimos como este.

Para resolverlo tendrían que, primero, hallar el valor del racimo, partiendo siempre del valor de las monedas fotocopiadas; después, multiplicarlo por doce.

OTRA IDEA

No sólo son válidas las monedas para este tipo de problemas, ya que, de igual forma, te puedes servir de fotocopias de billetes.

NO OLVIDES que cuantas más capacidades se combinen en el ejercicio del aprendizaje, más exitoso será el resultado:  pensar, imaginar, dibujar, redactar, compartir, etc.  


Revolviendo carpetas encontré estos trabajitos que pueden ilustrar todo lo dicho.


 




























martes, 7 de febrero de 2012

Cambios en Educación

DIARIO CÓRDOBA/EDUCACIÓN
ISABEL AG ERA 08/02/2012


lA AMYOR FELICIDAD DE UN NIÑO/NIÑA
RADICA EN LA PROXIMIDAD A SUS PADRES
Dado por sentado lo importante que sería alcanzar un pacto educativo tan necesario y que, no obstante, un gobierno por otro no hay forma de hacerlo realidad, creo, en primer lugar, y es algo repetido hasta la saciedad, que la educación es cosa de los padres, y lo miremos como lo miremos, se impone, inconscientemente, creo, una total manipulación de los hijos cuando tratamos de educarlos en una transmisión de lo que consideramos valores, pero siempre desde nuestro punto de vista. Recuerdo a una madre que me decía: "Mi hija no va a hacer la Primera Comunión, porque nosotros no creemos en esas cosas". Otra se expresaba en línea y me decía muy convencida: "Mis hijos no van a un colegio religioso porque no quiero que le coman el coco a base de catequesis, etc".

Por supuesto, todas las opiniones son respetables y se supone que vivimos en un país libre, ¿pero quién manipula a quién? Nunca me han asustado los cambios educativos, que han sido muchos en mi larga carrera profesional, porque no hay cambio que pueda desplazar, borrar la moralidad, las creencias, la vocación y la honestidad de un maestro cuando se enfrenta a sus alumnos.

No hay ley, por buena que sea, que pueda invadir el espacio de un aula, ni que pueda vetar la transmisión de valores de un maestro, ya que no se trata, precisamente, de libros ni palabras sino de una actitud firme en aquello en lo que se cree y profesa. "No bebas tanta agua" --me decía una niña cuando murió mi marido--. "Mejor, toma pañuelos". Y me dejó un paquetito sobre la mesa.

Los niños tienen un sexto sentido por el cual van mucho más allá de cualquier fórmula que obedezca a un mero cumplir disimulado, y solo le transmitimos aquello que, al salir de nuestros labios, evidencia el pase necesario, auténtico y hasta mágico por el corazón.





domingo, 5 de febrero de 2012

Problemas sin números




(De mi obra Ideas Prácticas para un Curriculum Creativo. E. Narcea SA:)

Todos/as, en muchas ocasiones, hemos escuchado de boca de los padres/madres frases como éstas: "Lo que peor se le da a mi hijo/a son los problemas. ¡Que no hay forma de que se le metan en la cabeza!
Es obvio que estas formas de expresión ponen de manifiesto un claro desconocimiento del objetivo de las Matemáticas y, en este caso, de la resolución de problemas.
Para mí, los problemas, antes que cuestiones a resolver, partiendo de datos numéricos, son situaciones reales o posibles a las que hay que prestar atención, con la debida lógica, estudiando detenidamente todos los pormenores, al fin de darle una correcta o satisfactoria solución.
Es decir, para entender qué es un problema matemático, hay que saber interpretar, en primer lugar, las incógnitas, las dificultades reales que se nos presentan, las posibles soluciones, a la cotidianidad de conflictos que, en mayor o menor grado, tenemos que hacer frente a lo largo de nuestra vida.
Entiendo que, previo al planteamiento de un problema del tipo que sea, los alumnos/as deben tener superada la lectura comprensiva, amén de un avanzado desarrollo del pensamiento reversible, al fin de estar en condiciones de "recuperar" el principio de una cuestión propuesta para conectarlo con el final, sin omitir cuántos indicios, datos, detalles, sean precisos para poder matizar diversificar las soluciones.
De ahí que el maestro/a deba tener en cuenta los siguientes objetivos que, para mí, son auténticas estrategias:

a) Promover una lectura comprensiva-reflexiva.

b) Desarrollo sistemático del pensamiento divergente.

c) Lograr una capacidad de síntesis.

d) Interiorización, mediante técnicas de relajación, de situaciones problemáticas que

precisen solución.

e) Visualización en imágenes del problema

Podrían ser muchos más. No obstante, creo que son suficientes y básicos como preludio a la resolución de problemas puramente matemáticos.
Por supuesto, sería un gravísimo error tratar de que los alumnos/as del primer o segundo nivel de primaria resolvieran problemas matemáticos por el sólo hecho de que se los escribamos en la pizarra o se los señalemos en los libros de texto.
De todos/as es conocida la respuesta: "¿De dar?" "¿De quitar?" Y es obvio que así sea porque a los pequeños/as, que a estas edades o no dominan la lectura, o son perezosos para leer con atención, lo único que les preocupa, que les obsesiona son los números que aparecen en el problema, y, claro, la forma de colocarlos para resolver cuanto antes y resolver bien.

De ahí que una buena idea, una buena estrategia sea ésta de los problemas sin números, que les puede resultar, más o menos, como un juego
Para empezar, puedes contarles un cuento adivinanza como este, por ejemplo:

Una mujer estaba en su casa, cuando de repente se fue la luz y se quedó completamente a oscuras. No tenía posibilidad de encender nada ni de llamar a nadie (tenemos que descartar los recursos fáciles: encender una vela, linterna, llamar a la vecina, etc. etc.). No obstante la mujer tenía que buscar en la guía de teléfonos un número que necesitaba urgentemente. ¿Cómo hizo para ver?

Los alumnos/as, que nos habrán seguido sin pestañear porque le encantan esta clase de relatos, estarán en condiciones de dar una solución rápida: Soluciones todas que vendrán a ser: "¿sumar?", "¿restar?" Es decir, lo primero que se les ocurra, a la vista de lo más destacado.
Y ese es el momento de llevarlos, primero a la visualización de la situación:
- Que cierren los ojos y traten de ver en su mente el contexto: casa, luz, mujer, etc
Segundo, y sin perder de vista todos los pormenores, eliminar soluciones fáciles:
En definitiva, se trata de que caigan en la cuenta de que esas soluciones no son válidas, no sirven, de igual forma que no lo son, no sirve el hecho de poner unos números debajo de otros sin más, cuando hacen problemas matemáticos
Y una vez desestimadas, y razonadas, las primeras soluciones que se les han ocurrido, llega el momento de la reflexión, de la interiorización de la situación propuesta: Habrá que pensar más despacio la forma de encontrar luz, cuando uno se queda a oscuras.
Las soluciones que vayan aportando deben ponerse en común, de forma que los propios alumnos/as vayan razonando y eliminando las que no juzguen oportunas.
En este ejemplo, puede ser que alguien de la solución rápidamente o que, por el contrario, no la encuentren en un tiempo razonable.
Y en este caso es el momento de hacerles caer en la cuenta de que falta un dato en el que no han pensado: ¿Era de día o de noche? En el cuento solo se dice que se va la luz. Luego la solución, puesto que era de día, era abrir las ventanas.

Interesante, divertido y muy práctico para que vayan entendiendo que lo importante es que no se les escape ningún dato y que para ello, hay que leer, comprender y razonar.

Otro día, me referiré a una estrategia en línea a trabajar también las Matemáticas de forma creativa y lúdica

jueves, 12 de enero de 2012

Ortografía y Creatividad



Para mí que los muchos tratados sobre ortografía que circulan por nuestras aulas, para poco o nada sirven, por muy actualizados y prácticos que los encontremos. El tema de las faltas de ortografía habría que enfocarlo, desde mi punto de vista, como de una reflexión que hay que promover constantemente en los alumnos/as tan pocos dados a considerar como valor la calidad ortográfica de sus escritos.

Por otra parte, los dictados, fichas, etc. crean de antemano una especie de situación, ante la cual los alumnos/as se predisponen en el sentido de una especie de conciencia ortográfica bien distinta, en resultados, a la que suelen presentar en otros niveles de escritura, sobre todo en las redacciones libres.

Y, casi impotentes, asistimos al diario corregir de ese intrincado laberinto de faltas que no logramos erradicar, aún en el caso de haber escrito cientos de veces determinadas palabras de uso cotidiano.

¿Qué es lo que sucede? ¿Por qué esa reiterada manía de escribir mal, palabras que han sido objeto de actividades y correcciones múltiples? Es totalmente cierta esa norma que todos hemos aprendido y aplicado: que los alumnos/as no vean las palabras mal escrita ortográficamente. Y, al igual que ésta, otras muchas que, al pie de la letra, rigurosamente, y con tesón, aplicamos a diario: repetir las faltas; componer frases con ellas, etc.

LA ORTOGRAFÍA COMO VALOR
Para mí que los muchos tratados sobre ortografía que circulan por nuestras aulas, para poco o nada sirven, por muy actualizados y prácticos que los encontremos. El tema de las faltas de ortografía habría que enfocarlo, desde mi punto de vista, como de una reflexión que hay que promover constantemente en los alumnos/as tan pocos dados a considerar como valor la calidad ortográfica de sus escritos.

Por otra parte, los dictados, fichas, etc, crean de antemano una especie de situación, ante la cual los alumnos/as se predisponen en el sentido de una especie de conciencia ortográfica bien distinta, en resultados, a la que suelen presentar en otros niveles de escritura, sobre todo en las redacciones libres.

Y, casi impotentes, asistimos al diario corregir de ese intrincado laberinto de faltas que no logramos erradicar, aún en el caso de haber escrito cientos de veces determinadas palabras de uso cotidiano.

¿Qué es lo que sucede? ¿Por qué esa reiterada manía de escribir mal, palabras que han sido objeto de actividades y correcciones múltiples? Es totalmente cierta esa norma que todos hemos aprendido y aplicado: que los alumnos/as no vean las palabras mal escrita ortográficamente. Y, al igual que ésta, otras muchas que, al pie de la letra, rigurosamente, y con tesón, aplicamos a diario: repetir las faltas; componer frases con ellas, etc.

Pero es el caso que los alumnos/as pasan de curso, de nivel y hasta allegan a la universidad, escribiendo con faltas de ortografía, con elementales faltas de las que nadie se explica y que se tornan reproches, responsabilidades de unos maestros para con otros.

Por ello, creo que, en primer lugar, la ortografía hay que elevarla a la categoría de un gran valor. Es decir, claro, muy claro debe ser para el maestro/a, primero, y para los alumnos/as, consecuentemente, que el uso correcto del lenguaje escrito es una consecuencia del uso correcto del lenguaje hablado y que, tanto uno como otro diferencian a la persona culta e instruida de la que no lo es, amen de que una buena ortografía embellece e "ilustra" los escritos ante los ojos de sus destinatarios.

Un valor que deben tener presente cada vez que se dispongan a escribir, para lo cual, bien en su memoria, bien con la ayuda del diccionario, "archivarán" las palabras de dificultad ortográfica para visualizarlas a la hora de escribirlas, siendo conscientes en cada momento de que la ortografía debe estar presente en cada palabra, en cada sílaba, en cada letra.

Es por ello que siempre eme he servido de estrategias creativas que me han dado excelentes resultados y que están recogidas en mi obra, editada por Narcea SA de Ediciones, titulada; Ideas Prácticas para un Currículum Creativo.

Voy a tratar de ir resumiendo cada semana alguna de estas estrategias, basadas, esencialmente, en lo que, desde mi punto de vista, es la primera regla o el primer objetivo: QUE LOS ALUMNOS “VEAN” LAS PALABRAS

ESTRATEGIA Nº 1: ESCRIBIR EN NEGRITA

Una estrategia muy divertida por cierto, y con el objetivo de lograr reflexión sobre las palabras, consiste, simplemente, en proponerles que cada palabra que conlleve dificultad ortográfica, y que hayan escrito conscientes de ella, o lo que es igual, dudando de ella, la escriban en negrita, en rojita o de cualquier otro color que la resalte, lo que equivale a destacarla de alguna manera.

En mi experiencia, sobre todo en niveles de tercero, cuarto y hasta quinto, los alumnos/as se estimulan mucho, de forma que sus escritos resulten llenos de "colorines" y, lo que es más importante, sin faltas de ortografía, ya que, al tener que reparar en ellas, es fácil que las recuerden de otras actividades.

Alguna que otra vez, puedes seleccionar los trabajos que resulten más significativos, desde el punto de vista ortográfico y ampliar la actividad, siempre buscando refuerzo a lo aprendido, proponiéndoles lo siguiente: que piensen, una vez escritas en la pizarra las palabras elegidas, en qué lugar las colocarían. Por ejemplo, si la palabra es reloj, podrán decir: en una pared de mi casa, en mi muñeca, en la clase, etc. Si la palabra es beber, dirán qué clases de bebidas les apetecen en momentos determinados, si es la palabra iba, tan dada a confusiones, que expresen sus deseos de ia algún lugar determinado, etc.

Todo lo que se nos ocurra en el sentido de hacerles reflexionar sobre las palabras será, sin duda, una excelente estrategia, aunque aparentemente resulte más un juego que un aprendizaje.

Desde mi punto de vista, en educación, en la enseñanza no hay "cosas" buenas y "cosas" malas, difíciles o sencillas, hay, y eso es lo que debería importar, un buen uso, un enfoque creativo y lúdico de todo lo que el maestro/a toca e interesa a los alumnos/as, o la rutina de conformarnos con transmitir conocimientos sin más transcendencia que los resultados de unas "malas" e incompletas evaluaciones.

martes, 10 de enero de 2012

Donde nacen los sueños


Hace unos días, y con su mijita de gracia, me decía textualmente una compañera: Que no, Isabel, que no tengo ilusión por volver a clase. Que los maestros somos siempre, y para todo, la percha de las guantás , y no hay derecho a soportar y callar todo lo que nos echen. ¡Que no, que ya no hay ilusión que valga! Y añadía: Y ahora vas y lo escribes, que te conozco.

Pues, sí, ahora, vísperas ya de regresar a las aulas, voy y lo escribo y parafraseando a Gabriela Mistral, yo diría: En la vida hay muchas cosas que pueden esperar, pero no el niño. Para el niño, mañana significa ilusión o nada. La mejor palabra que comprende es hoy, ya, ahora. De ahí que, tanto maestros como padres, tengamos el ineludible deber de hacerles caer en la cuenta de que el futuro no es algo a lo que se llega sin remedio, sino algo que se construye desde el presente, con voluntad decidida de cambio, con capacidad de adaptación a insospechadas situaciones, y lo que es más importante, con capacidad para inventarlas. Entiendo que en los tiempos actuales queda un mínimo espacio para la ilusión pero a mi memoria afloran recuerdos de años peores, cuando, solo y exclusivamente, una gota de ilusión era motor que nos hacía dar el siguiente paso cada día porque bastaba, y basta, mirar a los ojos de un niño/a, donde nacen los sueños, para entender que no hay guantás que puedan arrancarnos la responsabilidad, la vocación.

Un niño exclamó un día: ¡A lo mejor estamos ahora creando el octavo día! Sí, exactamente, se trata de eso: ¡Crear un nuevo día!, y crearlo con luz, con sol, con tierra, con agua, con ilusión porque, si el tiempo se detiene, la escuela enmudece ante el porvenir. Una ilusión eterna, o que por lo menos renazca en el alma de vez en cuando, no solo está muy cerca de la realidad, sino que sin esa realidad no se puede vivir.

Una pizca de amor a los niños y la ilusión renacerá.





miércoles, 14 de diciembre de 2011

Cuento de Navidad

DIARIO CÓRDOBA/EDUCACIÓN
14/12/2011



Próxima la Navidad, mi recuerdo y cariño a todos los niños del mundo pero, en especial, a los que año tras año fueron pasando por mis aulas, dejando en mí la más preciada estela que haya podido brillar por el firmamento de mi vida. Por eso, va por ellos este cuento.

En un pueblecito lejano vivía un hombre mago que ayudaba, con su magia, a resolver los problemas de sus vecinos. Un día les dijo: Para la Navidad he sembrado un arbolito en el jardín, pero precisa para crecer que lo reguéis con vuestros deseos. Así, cuando nazca Jesús lo llevaremos al Portal. A partir de aquel día, la gente acudía al jardín y colocándose al lado del arbolito formulaba su deseo: poder para tener a mis vecinos doblegados -dijo el alcalde-. Y yo campanas potentes para que la gente vaya a misa -dijo el cura-.Y yo belleza para seducir a los hombres -dijo una mujer-. Mejores leyes para que aprendan mis alumnos -dijo un maestro-. Premios para que me lean y ser famoso -dijo el escritor-. Más recetas y menos enfermos -dijo el médico-. Precisamos -decían unos y otros- dinero y felicidad. Así, fue pasando el tiempo y, a pesar de la riega de deseos, el arbolito no crecía.
La gente empezó a clamar: el sabio nos ha engañado. Entonces el sabio los reunió ante el arbolito y dijo: todavía faltan los deseos de un niño y de un anciano.  Veamos qué desean: Yo quiero jugar -dijo el niño-. Y yo que no me falte el pan -dijo el anciano-.

En unos instantes el arbolito empezó a crecer. El mago dijo: vuestros deseos eran solo alimento para vuestra vanidad y gloria. A nadie más podían alimentar. El niño y el anciano pidieron lo justo y necesario. Si todos os hubierais limitado a eso, el arbolito hubiera crecido mucho más rápido y copioso, pero está listo para la Navidad.

Y esta madrugada dos deseos. Para mí, ser siempre un poco niña. Para todos, el mejor fertilizante para crecer y hacer crecer: AMOR.





viernes, 9 de diciembre de 2011

Navidades y poesía

Queridos compañeros/as: Respetando, ¡claro está!, todas las creencias, pero considerando que estas fiestas tienen un matiz muy familiar e incluso creativo y divertido para nuestros niños y niñas, incluyo algunas retahílas o poemillas, como mejor os parezca llamarle, para que las puedan memorizar y escenificar en el aula o en el hogar.
Hacer a los pequeños felices es la mejor forma de serlo nosotros y sembrar en ellos huellas con valores que jamás ningún viento podrá borrar. Un abrazo.



Ya no tengo chupe

ni tengo pañal,

ya voy al cole,

ya sé rezar,

ya sé los nombres

de papá y mamá.

Ya tengo tres años,

sa sé cantar,

campana sobre campana

la noche de Navidad.




¡Un dos, un dos!

¡Pajaritas de papel!

¡Un dos, un dos!

¡A picar en el arroz!

¡A picar en la cocina!

¡Pajaritas bailarinas!

¡Pajaritas del Señor!

¡Un dos, un dos!



¡Volad, volad!,

pajaritas de papel

tocad panderetas

y cantad, cantad

Que esta noche es Noche buena 
Y mañana Navidad



Yo quiero alas!

¡Qué chulería!

Para volar por la noche

y dormir por el día.



Como un gorrión,

como una golondrina,

como una gaviota,

como un ruiseñor

y volad al Portal

que ha nacido Dios.


Yo quiero alas!

¡Qué chulería!

Para volar por las nubes,

Para volar por el mar

Y, desde allí, gritar:

¡Viva la Navidad!



¡Nieve, mucha nieve!

del cielo ha caído!

y nuestro muñeco blanco

al cielo se ha ido

y los angelitos

juegan con él

mientras bailan y cantan

¡que nieve, que nieve otra vez!



 
Toma Niño mi pizarra

y también mi pizarrín

toma Niño mi balón

y también mi corazón.

Toma Niño mi chaqueta

y también mis botas nuevas

toma Niño mi corbata

toma Niño mi bocata.

 
Los chiquitines del cole

al Niño quieren cantar

para que se ponga alegre

la Noche de Navidad.


¡Venga, venga, venga

vamos a bailar

todos de la mano

vamos al Portal!