jueves, 5 de septiembre de 2013

Cómo aprender a resumir




 Son muchas y variadas las cosas que voy dejando  atrás por no ser mi intención reproducir mi obra completa en este blog, aunque sí, algunas sencillas cosas por si le son de utilidad a alguien.
Hoy me voy a referir a la necesidad de enseñar a los alumnos/as a comprender y aprender lo fundamental de los temas de estudio de forma que  les sirva de herramienta qu eles facilite la tarea.

Más o menos, podemos iniciarlos así: 
La palabra resumen te puede sonar a cosa difícil, y eso es porque no sabes hacerlos o porque te imaginas un lío de palabras que tienes que seleccionar.  
No obstante, nada más fácil. Imagínate que un  resumen es una síntesis, recorte -para que lo entiendas mejor- de la información más importante de un determinado texto, escrita de forma ordenada, simple y concisa, pero eso sí: totalmente comprensiva. 
Sí, eso, exactamente lo que queda, tras quitar todo lo que es meramente ilustrativo o complementario.Es decir, el  esqueleto de una lección viene a ser lo que queda, si la despojas del mayor número de palabras y dejas sólo las necesarias, pero, eso sí: de forma que  la lección se sostengan “en pie”.
Veamos un ejemplo práctico: María, una alumna de la clase, llega una mañana toda sobresaltada. Cuenta que acaba de ver un accidente. Y lo cuenta así:
¡Ay, ay, qué surto he pasado! Al cruzar la Avenida he visto un montón de gente que corría hacia el semáforo. Yo no sabía qué pasaba y como era tarde para el colegio, pregunté a una mujer que llevaba un carro de la compra:  ¿Qué pasa? ¿Por qué corre la gente. La mujer, con una cara que daba miedo, me contestó: Ha habido un accidente, allí, en el semáforo.
Y empezaron a llegar ambulancias, bomberos... Y los coches parados llegaban hasta la iglesia de san Antonio, y yo me encontré con Laura y Moisés que me dijeron: ¿Vamos a ver qué pasa? Si corremos, no llegaremos tarde a la clase. Y corrimos, hasta llegar cerca del semáforo. Un guardia repetía:  ¡No se puede pasar! ¡Prohibido pasar! Entonces vimos un coche y una moto que estaban destrozados, ¡ay qué miedo! Habían chocado. El chaval de la moto estaba herido, y  a la mujer que conducía el coche no le había pasado nada, pero daba voces y discutía con los guardias, etc., etc.
Nadie puede dudar de que la explicación haya sido muy completa, pero a la hora de resumir lo importante, bastaría con decir: En la Avenida han chocado una moto y un coche. Sólo ha habido un herido.
¿Te das cuenta de que todo lo demás es accesorio, complementario pero no necesario, a la hora de  comunicar qué ha pasado?
Los titulares de los periódicos son auténticos resúmenes. Así, por ejemplo, en una hoja de Deportes, puedes leer en letras grandes: Mallorca y Valencia, a un paso de la Liga de Campeones.
Los titulares cuentan con pocas palabras todo un contenido  que  nos resume lo principal que debemos conocer, sin que eso impida que obtengamos más detallada información-   
Hacer resúmenes, pues, es tratar de convertir las lecciones en titulares. Por supuesto, a la hora de la exposición, dichos resúmenes quedan más completos si los ilustras con algunos complementos interesantes.

Algunas estrategias para aprender a resumir. 
a) Leemos y escribimos titulares
-Ya que hemos hablado de titulares, recortad algunos de periódicos y revistas.
-Escribir algunos sobre noticias del barrio o de la ciudad.
-Combinarlos de forma que. aunque el resultado sea un disparate, digan algo coherente.
b) Ponemos precio a las palabras.
Esto es lo que hacen, cuando vamos a poner un telegrama. Tenemos que pagar por palabras, de forma que tenemos que intentar quitar cuantas más palabras mejor para pagar menos. Así por ejemplo: Si deseo felicitar a una prima por su cumpleaños cada palabra cuesta 25 pos. Bastará con decirle.  Felicidades. Besos. Isabel
c) Subrayamos lo más importante.
Por lo general, la técnica del subrayado se hace en clase. Cuando el maestro o maestra explica una lección, suele decir: Coger un lápiz e ir subrayando. Muchas veces incluso dicta qué hay que subrayar, con lo cual, al ahorraros el trabajo de hacerlo por vuestra propia cuenta, evita que leáis la lección y, por vuestros propios medios concluyáis en lo principal y en lo accesorio, al fin de hacer resúmenes válidos a la hora de estudiar.
Mi opinión es que sea el alumno el que previamente le dé un vistazo a cada lección a estudiar y, si bien vamos a subrayar, en esta primera lectura, conviene señalar algunos pontos. Porque el...
... el subrayado es previo al resumen. De ahí que le dediquemos alguna atención, con vistas a facilitaros la tarea del estudio. Para ello, basta un simple lápiz y una primera  lectura en profundidad del tema, punto por punto.
d) Estrategias para un buen resumen 
 - Una primera lectura- Si encontráis palabras que no entendáis, podéis ponerle debajo, por ejemplo, una interrogante ( ? )  Así recordaréis que hay que buscarlas en el diccionario.
 - Si hay fechas, datos que memorizar, podéis rodearlos con un círculo.
 - Si hay que memorizar nombres, los subrayareis con una  línea. Así: nariz,  faringe, laringe, tráquea, bronquios, pulmones
- Si encontráis alguna información que os resulte interesante y pensáis ampliarla, podéis escribirla al margen con un mínimo de palabras o subrayarla en rojo.
Etc. etc.
Lo interesante es que cada uno tenga su propios códigos a la hora de subrayar.
(A mí, personalmente, me valía y me sigue valiendo, un sistema de puntos, cruces y flechas.)
Tal vez sea interesante que lleven su cuaderno o carpeta de resúmenes, de la forma que otro día explicaré y que es de excelente es resultados.




 cruces. Así mis libros están totalmente "crucificados" y  punteados)

domingo, 1 de septiembre de 2013

Potenciar la memoria


Hoy día, lo sabemos todos, la memoria anda bastante desvalorizada porque  de aquellos tiempos en los que todo eran conocimientos memorísticos, hemos pasado al extremo opuesto: tenemos calculadora, ordenador, móviles, etc. y todo con su respectiva memoria ¿para qué grabar  en la nuestra?
Me reitero en lo dicho en la entrada anterior: Estudiar, aprender no equivale a memorizar. No obstante, la memoria es una facultad y, como todas, se desarrolla con la práctica y es necesario que así lo hagamos, aunque sea, si lo queremos, por nuestra salud mental. De todas formas, los alumnos deben aprender, cómo memorizar, mediante estrategias más divertidas que las consabidas repeticiones.
De ahí que voy a intentar resumir algunas de las que, en mi Obra Primeros Pasos en el Estudio, expongo de forma exhaustiva.
a)  Convertir nuestro cuerpo en un escaparate
Imagina que tu cuerpo, empezando por la cabeza y terminando por los dedos de los pies, es como un escaparate donde tú vas a ir colocando punto por punto. Por ejemplo, vas a estudiar  huesos del cuerpo humano Para ello, vamos a ir colocando en  el  escaparate  el nombre de los huesos empezando por ejemplo, por orden alfabético. Así en la cabeza, como si fuera un sombrero pondríamos: cráneo, costillas, cúbito. Durante unos momentos debes visualizarlos y repetirlos de viva voz. En medio del pecho, se colocaría el Fémur y se volverás a memorizar y a repetir, partiendo de la cabeza: cráneo, costillas, cúbito, fémur… Etc. (Hacer esto en clase y en común, no solo es divertido sino que jamás se olvidará).
Y así a la hora de recordar, al tener, de alguna forma ordenados los conocimientos, les será mucho más fácil recordarlos. En el caso de los huesos, convendría, convertir nuestro cuerpo en un esqueleto e ir colocando los nombres en sus lugares  respectivos.
b) Palabras difíciles y largas
Si se trata de palabras difíciles o largas puedes valerte de muchas y creativas fórmulas:
1º. Trata de asociarlas a otras que conozcas. Este procedimiento es muy antiguo y sabido. Por ejemplo, para recordar Glaciar Ártico, te puedes acordar de gracia y de arte.  Con lo cual en seguida asociarás y te saldrá el nombre completo.
2º. Si la palabra es muy larga, puedes partirla para aprenderla como en trozos - esto también es muy conocido-. Por ejemplo: otorrinolaringólogo. Puedes fraccionar la palabra de esta manera: oto - rrino - larin -gólogo. Una vez que las repitas varias veces por separado, podrás unirlas, primero, dos: otorrino, y sucesivamente, sumando sílabas o trozos sin dificultad.
c) Nombres  o definiciones que memorizar.
1º. Puedes componer unas siglas. Por ejemplo, para aprender y recordar el nombre de los océanos,  Pacífico, Atlántico, Índico, Glaciar Ártico y Glaciar Antártico, puedes hacer la siguiente sigla: PAIGAGA
2º. Decir las cosas de otra manera: Tú sabes que para recordar cosas, hacemos nudos en los pañuelos o nos cambiamos los anillos, pues, a mi se me ocurre que para recordar cosas de tu lección, puedes cambiarlas de sitio. Es decir, si por ejemplo tienes que saber decir lo qué es un río, y en tu  libro dice, más o menos lo siguiente: corriente de agua que desemboca en el mar.  tú puedes intentar cambiar las palabras con tal de que digan lo mismo. Por ejemplo: A los mares van a desembocar aguas que corren desde su nacimiento y que se llaman ríos.
d) Resumir un tema
1º. Hacer cadenas: Trata de enlazar las ideas principales unas con otras, hasta lograr una especie de cadena. Te será muy fácil, reconstruir, recordar, si lograr tirar del primer eslabón. Es lo que te sucede, cuando, para empezar, preguntas: ¿Cómo empieza..? Y con tan sólo unas palabras, lo recuerdas todo.
2º.  El árbol de la memoria  Dibuja un árbol, sin que te preocupe demasiado el tema del dibujo. Procura, eso sí, que tenga ramas y bastantes y grandes hojas. Si te interesa recordar, por ejemplo, algo tan sencillo como la dirección de un amigo, en la hoja más céntrica escribes su nombre y, en hojas que elijas, nombre de calle, número de bloque, de escalera, de piso, distrito postal, teléfono y cualquier otro dato que te interese,  como mejor hora de llamada, etc.
3º.  Hacer  rimas: Por ejemplo: Río es una corriente de agua que desemboca en el mar / y en ella se baña un calamar. España es una Monarquía  / esa historia me contó mi tía / y mi tía no me engaña / Juan Carlos se llama el rey de España. España es una democracia / ¡ay qué gracia! Los ministros son señores de los de bombo y platillo / que viajan en coches de brillo /  Etc.
4º. El baúl de los recuerdos:  Buscando en el baúl de los recuerdos...  -dice la letra de una  canción muy conocida-, lo  cual quiere decir, buscando en la memoria. Pero de la memoria, al igual que de los baúles, arcas, etc., sólo se puede sacar lo que, con anterioridad, se ha guardado. Si no te preocupas de ir guardando, es absurdo buscar: no encontrarás  nada.
A veces, sobre todo los mayores, se quejan de mala memoria, pero la mayoría de las veces, sucede que en medio de tantas prisas y de tantos eventos como se suceden a la vez, no somos conscientes de muchas cosas que vemos, oímos o hacemos y no “archivamos”. En definitiva, no guardamos.
Personalmente, me sucede mucho, tengo un gran problema con unas cápsulas que tomo antes de las comidas. La mayoría de las veces, la duda me asalta en el sentido de que no sé si las he tomado o no. Pero la culpa de eso no está en que me traicione la memoria, la responsable del despiste, soy yo que no pongo atención a lo que hago, dado que, bien estoy hablando, bien, mirando la tele o, simplemente, pensando en otra cosa. Por consiguiente, nada he mandado guardar a mi memoria, luego, nada encuentro, cuando me pregunto sobre la cápsula.
Bien distinto es si me propongo memorizar la toma de mi medicamento. Me digo concentro en lo que voy a hacer y me digo: Sí, me estoy tomando la cápsula. No lo voy a dudar por esta vez.
Así que guarda todo lo que te interese recordar, pero de forma relajada y consciente. No falla tanto la memoria como la atención, visualización, etc debidas. Menos prisas, menos cosas…, y tendremos  a punto la maravillosa facultad de la memoria-
Y tengo que terminar, pero me cuesta porque dejo atrás rcursos, estrategias muy interesantes, pero no me gusta alargarme. Continuará....

viernes, 23 de agosto de 2013

Técnicas de estudio 4


  

La mano de un niño solo tiembla ante lo desconocido.



APRENDER NO ES IGUAL A MEMORIZAR


Es obvio que nuestros alumnos, como cuando nosotros fuimos estudiantes, siguen creyendo que estudiar es sinónimo de memorizar, al fin de reproducir ante el profesor el mayor número de palabras posibles.  .
Cualquier procedimiento elegido para favorecer el aprendizaje, el estudio, tendrán que  lograr, para ser eficaces,  que los conocimientos lleguen a la memoria de los alumnos de forma organizada 
Por experiencia de tantos años en ejercicio de la profesión de maestra, sé con cuánta facilidad se confunde la memoria  con  el estudio, en el sentido de creer que, cuando algo se olvida, se achaca a la mala memoria, y no a la falta de estudio y comprensión.
Así, los padres suelen expresarse en estos términos: Es que el niño, la niña tiene muy mala memoria, porque en casa, anoche, me dijo la lección entera, ¡y se la sabía!, pero, ¡vaya memoria que tiene el niño o la niña!
Y sí, es verdad que hay que  potenciar la memoria -ya hablaremos de ello-, pero, lo que por lo general falla, es que no han aprendido a estudiar y tratan de memorizar  conocimientos que no están de ninguna manera organizados y, por supuesto, no pueden ser integrados como tales.
Poco, o nada, cuenta la reflexión, interiorización, el conocimiento, en definitiva, "digerido", asimilado del porqué de las  cosas. Sólo el justificarse ante el profesor, a la hora de dar cuenta de un tema.
Les importa, y mucho, que les salga la "cuenta", porque suponen, y casi suponen bien, que por lo que repitan, acerca de la lección encomendada, y tal vez sólo por eso, se les va a evaluar,

APRENDER EQUIVALE A DESCUBRIR 
 De ahí que los contenidos conceptuales haya que secuenciarlos bien de forma que cada uno de ellos sea eslabón que apoye y potencie el aprendizaje del siguiente.
Pero situar al alumnado en el estadio de la investigación y descubrimiento, conlleva, por parte del maestro, una dedicación plena, una ilusión y amor al estudio que contagie a los alumnos, sin necesidad de forzarlos por caminos "intransitables" y, posiblemente, sin retorno. 

RECUERDO AL RESPECTO
Un curso, me llegó un grupo de alumnos de quinto nivel, totalmente desmotivados, sin interés alguno por aprender, indisciplinados y tremendamente perezosos,
Se me ocurrió hacerles un proyecto de trabajo en grupos. Se trataba de investigar sobre los   monumentos  cordobeses llamados TRIUNFOS, dedicados al Arcángel San Rafael. Comencé por contarles las tradiciones, milagros e historias atribuidas al Arcángel. Los lancé a investigar. Resumiendo: el éxito fue total. Imposible de enumerar aquí la cantidad y variedad de trabajos que se derivaron de tal investigación.
El grupo estaba salvado de la monotonía, indiferencia, desgana y poca motivación.

Sin duda, el primer paso hacia el fracaso lo impulsamos los  padres y maestros cuando en el proceso enseñanza-aprendizaje, no preparamos a individuos autónomos, capaces de aprender por sí mismos.

Cargamos las tintas" en el aprendizaje por aprendizaje, olvidándonos de algo esencial: desde los primeros años hay que enseñar a aprender.
Los conocimientos no se adquieren por ósmosis y mucho menos a base de clavar los codos día y noche  y, a trancas y barrancas, repetir como loritos, la letra por encima  de lo que se considera pura obligación y nada más.
Por lo general, los libros de texto, desde hace años, nada tienen que ver con las antiguas enciclopedias donde todo estaba resumido y fácil de memorizar. Los libros de texto hoy día están concebidos  para informar y extractar de ellos lo básico, lo fundamental, y eso no se consigue con los  rutinarios subrayados que solemos hacer, sino leyendo, comprendiendo, extractando y, finalmente, memorizando.
Insistentemente he trabajado, y sigo trabajando, en estrategias que favorezcan el cambio necesario para que el estudio deje de ser el fantasma gigante que persigue, acosa, desvela, deprime... a nuestros pequeños y jóvenes estudiantes.

En la próxima entrada  quiero comenzar con estas estrategias pero, previamente, me parece interesante entender el por qué es necesario que los maestros  estemos convencidos del absurdo y rutinario ejercicio de enseñanza que, día a día, llevamos a cabo sin más.  > mí, al menos, así me lo parece.

domingo, 11 de agosto de 2013

Técnicas de Estudio 3




COMPRENDER PARA APRENDER


Sabido es por todos como al empezar el curso y recibir alumnos nuevos damos por hecho que traen el bagaje de conocimientos que le corresponden. Y nos limitamos a llevar a cabo el programa de temas que corresponden, pero he aquí que tropezamos con una realidad que, al reconocerla, culpamos a los compañeros que nos han precedido. Y así suma y sigue, terminando, antes o después, en un rotundo fracaso.

Tendríamos que rotularnos en oro la siguiente obviedad: Antes que aprender, hay que comprender. Y es que ahí radica el gran problema del estudio y de la aversión que los alumnos, en general, muestran por los libros, las clases, etc.

En una ocasión, se reunieron en mi casa un grupo de alumnas de bachiller junto con mi hija. Tenían que resumir “El señor de las moscas” que se supone habían leído. ¡Qué pena sentí, cuando tuve ocasión de comprobar que ni idea de lo que habían leído. Se expresaban en estos términos: ¡No hay quién lo entienda! ¡Es un lío!, etc.

Sucedía que los profesores, sin salvar a ninguno, por lo que me contaron, jamás se habían preocupado de saber qué grado de comprensión lectora tenían fuesen del curso que fuesen.

De sobra sé cuánto hincapié se suele hacer en la lectura, pero casi siempre, nos preocupamos más de la lectura mecánica que de la comprensiva. Si un alumno no entiende una frase, como va a entender un párrafo, y si no entiende un párrafo como va a entender un capítulo.

De ahí que hoy me ocupe de este importante tema: la lectura comprensiva. Considero que el primer paso para estudiar deberá ser el dominio de la lectura comprensiva, así como la capacidad de síntesis y el dominio de la expresión oral y escrita, a la hora de la exposición de un tema.

Para tal fin expongo las técnicas de lectura más usuales en Primaria, desde mi punto de vista y desde mi práctica de muchos años, y que clasifico en:

a) Lecturas individuales en voz alta.

b) Lecturas colectivas en voz alta.

c) Lecturas a coros en voz alta.

d) Lecturas silenciosas.

e) Lecturas grupales

e) Lecturas compartidas y en las que se intercalarán lecturas en voz alta y lecturas silenciosas.

f) Lecturas de dibujos.

g) Lecturas de tiras de comic que recortaban de revistas o periódicos.

Etc.

Cada una de estas técnicas exige una exhaustiva preparación por parte del profesorado que debe tener en cuenta:

 Que los textos sean breves.

 Que se les avise, previamente, del tipo de lectura que vamos a hacer y se les facilite el texto.

 Que sean lecturas amenas, con poemillas intercalados, con letra e interlineado que la faciliten.

 Que se comente cada párrafo, cada capítulo, incluso cada frase.

 Que se haga hincapié en guiones, interrogaciones, exclamaciones, etc.

 Que tras cada lectura escriban una o dos frases que la resuman como norma para saber si han comprendido.

 Un largo etcétera que cada profesor/a puede idear.

Recuerdo al respecto cómo de vez en cuando les proponía lectura de mimos, consistente en proporcionarles un texto teatral, de forma que entre dos o tres –a decidir por ellos- leyeran en silencio pero con gestos nos los comunicaran a los demás. Resultaba tan divertido que ellos mismos se los preparaban por iniciativa propia.

Ya sé que os estaréis preguntando que de dónde se saca tiempo para eso, pero creo que sí que hay respuesta: todo lo que deban hacer, desde Matemáticas a Música o deporte, deben saber y comprender para que lo estudian y para qué les puede servir. Dar conocimientos y más conocimientos sin base de compresión y utilidad es añadir a su desmotivación, un arsenal de impotencias que solo darán por resultado el recurrente fracaso.

Yo llamaría “terrorismo” el que alumnos que por primera vez se enfrentan con el Inglés, se les manden traducciones, y eso no es una anécdota sino una realidad que se da en algunas aulas de primaria.

Comprender el mundo, comprender al otro, comprendernos a nosotros mismos, exige un aprendizaje y ese aprendizaje lo tienen que adquirir en el aula, con prioridad