ESCUELA CREATIVA

ESCUELA CREATIVA
Día del Libro

lunes, 3 de julio de 2017

Mini-relato: coeducación

A la puerta de un colegio, donde yo estaba destinada, cada día, a la hora de la salida, se repetía el mismo espectáculo: un matrimonio separado pugnaba abiertamente por llevarse a su pequeña de  nueve años, alumna de mi clase. ¡Se viene conmigo! -gritaba el padre- ¡Se viene conmigo! -gritaba la madre-. Y se peleaban e incluso agredían a la pequeña, tirando de ella de un lado para otro.
Como prácticamente todos los alumnos y alumnas del Centro eran testigos, en la clase se suscitó el debate: ¿con quién debería irse la pequeña? No sé si con acierto, intervine: que hable ella primero –sugerí-. Tímidamente, la niña dijo: 
-Yo quiero estar mejor con mi madre, porque si me voy con mi padre, ¿quién me va a hacer la comida?, ¿quién me va a despertar para venir al cole? ¿quién me va a lavar la ropa? ¿quién me va a hacer las tareas?  
Un compañero de clase dijo:
-Pues que tu padre aprenda a lavar, a guisar, a … 
-Mi padre -interrumpió la pequeña- es ya muy grande para ir al colegio, y él lo que sabe es subir del bar y ver el fútbol.
Sorprendida por lo que oía, me dije: en esta clase tendría que haber una lavadora, una cocina, una plancha... En todas las clases del mundo tendríamos que preparar, tanto a mujeres como a hombres, para que el día de mañana sepan hacer algo más que “subir del bar y ver el fútbol”, y algo más también que guisar, planchar, lavar...

Efectivamente, en la escuela  y mediante la educación, se debería aprender algo más que “números y letras”. Se debería aprender a ser felices, corrigiendo cosas “viejas” y haciendo crecer nuevas.



miércoles, 14 de junio de 2017

Inteligencias Múltiples

Hoy, en mi artículo de Educación, me refiero a un tema amplio y que en las limitaciones de espacio, tal vez no quede tan claro como desearía, porque es importante saber que además de la inteligencia matemática o lingüística, existe, por ejemplo, la espacial, corporal, musical, etc. Todas y cada una, “salvavidas”, si sabemos descubrirlas y fomentarlas.

DIARIO CÓRDOBA / EDUCACIÓN
INTELIGENCIAS MÚLTIPLES
De toda la vida entre padres y maestros hemos decidido, definido y catalogado a nuestros hijos y alumnos en dos grandes e inflexibles grupos: listos y torpes. Tradicionalmente se ha tomado como referente de inteligencia la capacidad para resolver problemas de física, de matemáticas, etc. Y desde esta perspectiva, la inteligencia se medía, y se sigue midiendo, a fin de conocer el coeficiente intelectual del individuo y con ello proyectar las expectativas de futuro.
No obstante, la experiencia nos ha demostrado que no siempre sucede así. Por consiguiente, no se puede tomar en tan alta consideración, y como el único elemento de diagnóstico, acerca del éxito o fracaso profesional, el coeficiente intelectual.
Las escuelas psicológicas, desde hace años, contemplan otros elementos además de los tradicionales. H. Gardner define la inteligencia como un potencial biológico capaz de ser desarrollado mejor o peor como consecuencia de factores ambientales. Expone, además, que coexisten múltiples inteligencias, lo que exige una visión más global del individuo. Desde esta perspectiva, el panorama educativo tradicional se nos desvanece. Debemos superar los clásicos prototipos y desde una visión holista -total- promover un nuevo tipo de educación que dé pautas para favorecer el desarrollo integral y global del educando, concebido como sujeto que también refleja negativas acciones.
El holismo no permite la comparación porque ésta entorpece el aprendizaje, fomenta el desinterés y destruye la autoestima. Así, aprender es un concepto bastante especial: aprender implica muchos niveles de la conciencia como el afectivo, físico, social y espiritual, rebasando por completo lo puramente cognitivo y memorístico.
Reconocer a cada persona, mediante la educación, como un ser único y valioso, significa conocer y también aceptar todas las diferencias individuales. No somos sumandos de una suma, luego a los seres humanos no se les puede ni etiquetar ni colocar el signo del igual.


jueves, 1 de junio de 2017

La lectura es la base

DIARIO CÓDOBA / EDUCACIÓN
En mis largos años de ejercicio en las aulas y tras pasar por todos los niveles y compartir vivencias con todo tipo de alumnos, he concluido en ciertos aspectos importantes en cuanto al aprendizaje se refiere. Uno de ellos, y que afecta a gran parte de alumnos con indicios de fracaso, está referido, precisamente a la lectura. Es decir, los alumnos que no comprenden lo que leen, acaban por abandonar los libros y sobre todo los libros de texto que vienen a ser auténtica tortura para su estudio. Creo que con esto no digo nada nuevo, ni desconocido por maestros y padres. No obstante ser una obviedad escasean los remedios o se eligen estrategias inadecuadas.
Recuerdo, y no es la primera vez que cito la anécdota, a un alumno que se negaba a leer ni tan siquiera un párrafo de sus libros de texto. Le propuse, y le proporcioné un libro, del que soy autora. Se lo dediqué y se lo regalé. En la contraportada del libro figuraba mi currículum y una pequeña fotografía. 
Le sorprendió muy favorablemente encontrarme en el libro como autora, pero mucho más me sorprendió a mí descubrirlo, hasta en las filas para entrar a clase, embebido en la lectura del libro.
¿Qué había ocurrido? Sencillamente: aquel libro escrito por su maestra, le despertaba por primera vez en sus once años, interés y curiosidad. Ya sé que esta estrategia no está a la mano de todos los educadores pero, en cualquier caso, habrá que buscar para cada alumno la más apropiada, y para ello contar con algunos principios básicos y elementales que hay que tener en cuenta. 
Lo esencial y elemental, conocer al alumno, en particular, y a los alumnos en general, a fin de elaborarnos las estrategias a seguir, con independencia del nivel que cursen. Si no saben leer -  pueden estar terminando bachiller, pongo por caso-, habrá que empezar por enseñarlos. Jamás dejarlos perdidos y exigirles que den lo que no tienen. porque eso lo llevará, inevitablemente, al fracaso total, antes o después.
Busquemos estrategias d motivación para todos y cada uno de nuestros alumnos.



martes, 30 de mayo de 2017

NTRA. SEÑORA DE LINARES

DIARIO CÓDOBA / DIARIO CÓRDOBA / EDUCACIÓN

    Padres de alumnos representando Globos de Colores" 
de mi obra  Teatrillos.

No es el único, sin duda, el colegio público, Nuestra Señora de Linares, el que merece ser considerado centro diez, pero al celebrar días pasados la Semana de la Familia y haber sido testigo de tal proyecto, quiero homenajear, desde esta sencilla columna, a todo el profesorado que siempre pero, con motivo de tal festividad, ha trabajado en línea de promover entre el alumnado el gran valor de la familia, programando para tal fin una serie de actividades en torno a la lecto-escritura, cuyo ámbito incluía, como no podía ser de otra manera, a los padres que, colaboradores  siempre, prestaron apoyo a todas las iniciativas, así como testificaron su interés con asistencia a cuantos actos habían sido programados expresamente de cara a que participaran, como padres, en esta gran responsabilidad y tarea de ser apoyo constante en la educación de los hijos, en general y en la lectura de forma muy particular.
Personalmente me sentí   conmovida por el trabajo de todo el centro en torno a la lectura de obras de las que soy autora, pudiendo dar fe del entusiasmo de los alumnos expresando sus cientos de trabajos en torno a ellas. 
Gracias, pues, al claustro de este gran centro público y gracias a los padres que tan generosamente me recibieron, escucharon y obsequiaron. Recordé aquella frase que dice: «la sonrisa de mi cara no significa que mi vida sea perfecta. Significa que agradezco lo que tengo, con lo que Dios me ha bendecido» y, -añado-, sobre todo, con el cariño que recibo. Gracias, compañeros, padres y alumnos; he sonreído y también he llorado. ¡Tantos recuerdos, tantas cosas...!
Y os dejo como mensaje una frase que no es mía, pero con la que comulgo totalmente: «La educación es el arma más poderosa que podemos usar para cambiar el mundo».
Y yo os digo más: el mundo no está lejos, el mundo somos todos y cada uno de nosotros.

jueves, 25 de mayo de 2017

Mini-pedagogía

Buenos días, amigos y compañeros se acaba el curso y vamos a dedicar algunos de estos días a recordar estrategias educativas ya que los niños estarán más tiempo en casa y la convivencia con ellos será más duradera e intensa. Narcea me edita una obra de gran utilidad para vacaciones. Os avisaré cuando esté a la venta. Hoy me limito a un pequeño anticipo del epílogo de dicha obra:

No mandes a un niño leer si no quiere o no le gusta.
¿Y qué hacer?  
Motívalo: buscando libros que le interesen, leyendo con él, pedidle que os lea en voz alta, por ejemplo, mientras planchas, interesándote por pequeñas cosas que, aunque conozcas, trata de que él te las explique, pidiéndole, por ejemplo, que te lea los titulares de un periódico, etc. No siempre hay que necesariamente leer un libro. Lo importante es comprender y para ello puede ser objeto de lectura, un chiste, una poesía, una carta, etc.Y lo más importante: que te vea leer.

No cortes un programa de tele que vea un niño para ver el tuyo.
¿Qué hacemos? ¿Hay que dejar que un niño haga lo que quiera? 
No, pero hay que prevenir y programar. Por ejemplo, si un padre quiere ver un partido de fútbol que hay a las siete, con tiempo decid a los niños: por favor, a las siete quiero ver un programa. Dejad libre la tele a esa hora.

No hagas comparaciones entre hermanos ni entre alumnos aunque sean muy evidentes las diferencias. Uno, por ejemplo, es muy lento y otro muy activo.
¿Qué hacer si es así y además es motivo de peleas entre ellos?
Pues, para equilibrarlos, mejor reconocerle a cada uno sus valores que los tendrán, seguro. A lo mejor el más lento es más colaborador. Simplemente, decidles: los dos sois de lo mejor cuando queréis, pero distintos.

Si descubres, por ejemplo, que uno de tus hijos, te coge dinero del bolso sin decírtelo, no se lo digas, no trates de cogerlo infraganti como si se tratara de un ladrón.
¿Y qué se hace?
Yo trataría de acecharlo y cuando estuviera con el bolso en la mano, preguntarle, por ejemplo, y con toda normalidad: ¿necesitas algo? ¿Tienes que comprar algo para el cole? Yo te doy lo que te haga falta. Nunca hacer un drama y siempre adelantarse con una airosa salida.

Por hoy, basta, pero seguiremos.




miércoles, 24 de mayo de 2017

Atención a la diversidad

En mi larga práctica profesional siempre he tenido algo muy claro: no hay alumnos malos, sino el alumno con problemas concretos e individuales que, en cada caso, exigen una atención específica de acuerdo con su propio sistema autodefensivo.
H. Benson explica con toda claridad donde radica la raíz de nuestros comportamientos, así como también las posibilidades de cambio. “A lo largo de los años -dice- en el cerebro se van formando “circuitos” y “canales” de pensamiento, es decir, vías físicas que controlan la forma en qué pensamos y actuamos. Muchas veces, estas vías o hábitos llegan a estar tan fijados que se convierten en los que yo llamo “instalación”, tal  como hablamos de instalación eléctrica. Es decir, los circuitos o canales llegan a estar tan empotrados que parece casi imposible transformarlos. De hecho se convierten en parte del cerebro, en parte de nosotros mismos... La cuestión de cómo se pude cambiar un mal hábito, resolver un problema o adquirir una actitud nueva se reduce a crear un vehículo de comunicación nuevo como resultado de un tipo de circuito diferente entre hemisferios del cerebro desigualmente desarrollados”.
Desde mis propias vivencias, las siguientes conclusiones: Los seres humanos tenemos todos el privilegio de la unicidad, somos piezas, pequeñas o grandes, del gran puzzles que es el mundo, y la principal misión del educador debería estribar en atender esa maravillosa diversidad que por conflictiva  que nos resulte, es, no obstante, fracción que no podemos obviar y que tenemos la obligación de rescatar y “reparar” creando circuitos nuevos de comunicación que vayan en línea con la auténtica personalidad individual. Muchas veces esas instalaciones cerebrales han sido  provocadas por ignorar las auténticas capacidades e inteligencias de los alumnos a los que hemos ido tachando en su largo proceso escolar de malos alumnos a los que hemos sermoneado en exceso, corregido y anatematizados como fracasados.
Desde mi punto de vista los alumnos no fracasan jamás; somos los educadores, en general, los que con nuestros manidos modos de entender al ser humano, fracasamos al intentar lograr un resultado total  dónde no hay sumandos sino una maravillosa diversidad.
También los padres deben estar atentos a estas diferencias individuales de sus hijos, y no establecer comparaciones, ni categorías que conlleven una sobre valoración de capacidades sobre otras. Se impone una necesaria reflexión: En este mundo moderno buscamos, valoramos y dedicamos muchos esfuerzos a ser más que el otro, y pocos o ningunos a ser otro.
No se podría  decir que un árbol es gigante y un rosal, pongo por caso, enano., porque ambos embellecen jardines y plazas y, sobre todo, porque ambos, desde su diversidad, son el oxigeno que respiramos.

Miremos, pues, a nuestros hijos, a nuestros alumnos, a nosotros mismos como lo que somos: únicos e irrepetibles.